El inicio: inmersión en el pueblo
Su aventura comienza en Mouilleron-Saint-Germain. No hay prisa: aquí, cada detalle cuenta. Recorrerá las callejuelas del pueblo, descubrirá el lavadero, la fuente… tantos recuerdos de la vida cotidiana de antaño.
El paisaje no tarda en cambiar. Dejas las piedras por los caminos de tierra. La calma se instala y la sensación de entrar en una auténtica misión se apodera de uno.
Las primeras vistas: entre la historia y el horizonte
A medida que se abandona el pueblo, se gana altura. Primera parada: el Calvario. Desde aquí, el paisaje se abre de par en par. Al oeste, se divisa el castillo privado de la Motte. Al norte, el Domaine Saint Sauveur, antiguo seminario construido en 1830 y utilizado actualmente para acoger a grupos.
Siga caminando. El camino conduce a Le Chêne Vert. Aquí podrá hacer una pausa. Mesa de picnic, sombra generosa, árboles majestuosos… el tipo de lugar en el que se frena sin darse cuenta.
Memoria y naturaleza: una travesía memorable
Más adelante, se llega a La Boisnière. Aquí, el tono cambia. El monumento a los soldados de la Unión Francesa, dedicado al mariscal de Lattre de Tassigny, nacido aquí, impone respeto. El lugar está salpicado de paneles informativos y fotos que dan vida a la historia.
A continuación, se desciende hasta el aparcamiento. Aquí comienza realmente la entrada a la Colline des Moulins, declarada Espacio Natural Sensible.
La Colline des Moulins: un lugar vivo
Nada más llegar, un mirador le da la bienvenida. La vista es despejada, sopla el viento, el horizonte es amplio… a lo lejos, se divisa el bosque de Mervent-Vouvant.
Pero la colina es mucho más de lo que parece. Está clasificada como Zona Natural de Interés Ecológico, Faunístico y Florístico. Aquí la naturaleza es preciosa. Aquí se ha instalado un conservatorio de la abeja negra de Vendée. Y si está atento, incluso podrá ver una planta rara y protegida: la silene bastarda.
La apoteosis: entre rocas y molinos
Continúe hasta la roca Dent Gaudin. Una estatua de la Virgen vigila este punto estratégico. El panorama a 360° es impresionante. Se puede contemplar hasta la roca Cheffois.
Luego viene la última etapa. Se bordea la colina, se vuelve a subir… y finalmente se alcanza el punto más alto, a 184 metros. Aquí aparecen los molinos.
Cuatro molinos, uno de los cuales fue convertido en capilla (Saint-Jean-Saint-Bernard) por el mariscal de Lattre de Tassigny. Alrededor, restos, piedras de molino… vestigios de un pasado que sigue muy vivo.
Misión cumplida.